"... Lo cierto es que la ira y el reporche por sí solos no curan las heridas. Si además de sentir y de expresar la ira, ésta no se procesa, si no se supera, deja un poso de resentimiento y de amargura en quien padece. Las pesonas que debían amarnos pero que nos hirieron, padres, hermanos, parejas, amigos o enemigos, también fueron presa de sus propios condicionantes. A lo largo de las generaciones ¿Quién engendró, quién agravó, quién perpetuó? Siempre resultará más constructivo formar parte de aquellos que compredieron, resolvieron y perdonaron..."
"... Los que hemos vivido en campos de concentración podemos recordar a las personas que caminaban por las cabañas confortando a los demás, dando su último trozo de pan. Tal vez eran pocos, pero conformaban la prueba suficiente de que todo puede arrebatarse a una persona excepto una cosa: La última de las libertades humanas: la libertad de elegir la actitud vital ante cualqier circunstancia, elegir su propia forma de hacer las cosas... Al final el ser humano no debería preguntarse acerca del significado de su propia vida, sino más bien debería reconocer que es la vida quien le pregunta a él. En otras palabras, la vida hace una pregunta a cada ser humano, y éste sólo puede contestar a la vida con su propia vida..." (Viktor Frankl, autor del libro "La vida en busca de sentido").
"... En el mundo seguro y anestesiado donde vivimos la pasión se ha refugiado tan sólo en el amor pasional. Como éste no suele ser ni frecuente ni duradero, el siguiente recipiente natural de pasión parece ser el sexo. Pero en las relaciones sin pasión no hay sexo apasionado. Es un detalle que intentamos sobrellevar cambiando de pareja, pero no tiene fácil solución. Cuando se busca la pasión fuera de uno mismo, cuando algo tan básico para la felicidad pasa a depender de otro, el resentimiento y la decepción mutuos son inevitables. Decía Georges Duhamel: "Si quieres amistad, dulzura y alegría, llévalas contigo". Todo lo que necesito está en mi: es difícil acceder a este convencimiento pues resulta tan tentador poner la vida de uno en manos de los demás. Y al principio, dentro de uno se hallan sobre todo las ruinas inconexas con las que no se sabe si se será capaz de construir el milagro. Pero poco a poco, dentro, es donde se construye lo único necesario. Cuando ya no dependes del exterior es cuando los demás pueden acceder a ese recinto particular y sagrado."
Elsa Punset
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