viernes, 30 de marzo de 2012

LAS EXIGENCIAS...

El rasgo fundamental de la madurez consiste en el obrar reflexivo y racional y la sobre posición de la voluntad y racionalidad sobre los apetitos y los instintos. Una conducta centrada en un plan de vida, en un conjunto de ideales no utópicos y adecuadamente escalonados en el tiempo, de acuerdo a las propias capacidades.


Una de las condiciones de la madurez está en asimilar la frustración, aprendiendo a no adjudicar responsabilidades externas cuando la razón de ser reside en nuestras propias incapacidades.


Pero nadie dijo que fuera fácil...

miércoles, 14 de marzo de 2012

LOS DONES DEL AMOR: EL APRENDIZAJE Y LA TRANSFORMACIÓN


"...Hay dos formas básicas de mirar a los demás: Desde la dependencia o desde la libertad. Como fuentes de seguridad o como fuentes de aprendizaje.

Para lograr experimentar el amor como un apredizaje hay que lograr primero soltar el pesado lastre que supone agarrarse a la esperanza de que otra persona al fin podrá salvarnos, podrá comprendernos completamente. Este paso es difícil, incluso desgarrador, por que suupone pasar una época desvalida en la que todavía no somos capaces de creer que todo lo que necesitamos está en nosotros mismos.

La soledad de retomar el camino de la vida desamparado puede ser muy difícil de sobrellevar. Dice Lise Heyboer acerca de este proceso de liberación de los espejismos afectivos: Dejarlos es aterrador: Estarás sólo, sin protección, refugio o consuelo. Pero si lo dejas, encontrarás refugio, protección y consuelo en tí mismo, y después de tiempo también alrededor. Haz tu propio refugio y encontrarás refugio. Crea un lugar interior para la amistad y encontrarás amigos. La vida no es lo que es, la vida es lo que haces con ella.

Aquí es, sin embargo, donde se atascan muchas vidas: En ese momento en el que hay soltar lastre, dejar ir al otro, perdonar, asimilar, seguir adelante en soledad.

Tanto si es una elección o una imposición, la soledad suele ser una compañera de camino muy poco apreciada. ¿Por qué? Obliga a quien la lleva dentro a la introspección. No hay nadie más a quien mirar, nadie a quien reprochar o de quien esperar algo. Sólo el cara a cara, a veces incómodo, con uno mismo.

Dejar de dividir de forma instintiva y paranoica al mundo entre buenos y malos es una de las lecciones más importantes del amor en cualquier ámbito. Amar sin juzgar significa amar con plenitud, disfrutar con gratitud y dejar ir en libertad. Confiar en que el amor está, como en la mirada de los niños, en cualquier lugar, para así abordarlo sin miedo, como una fuente inagotable de aprendizaje, de transformación y de libertad."

Elsa Punset

sábado, 10 de marzo de 2012

EL MUERTO ESTÁ VIVO Y TODO ES NORMAL


"...Otro rasgo muy característico de la relación perversa es que la víctima nunca llega a pisar suelo firme y saber que se le reprocha, para así encontrar una salida. El perverso manipula y recurre al descoloque para paralizarla: se contradice, niega, miente. Como la víctima considera que tiene la llave para ayudar a su “agresor”, que sólo ella puede llenarlo con su vida y con su amor, intentará adaptarse. Está convencida de que el diálogo será parte de la solución, pero no logrará comunicarse. Por ello la víctima acumula grandes dosis de estrés y de tensión que fomentan los trastornos crónicos, la ansiedad y el agotamiento. Suele pasar de ser una persona llena de vida a una persona deprimida y que se siente vacía. Se instala en la sumisión psíquica por su tendencia a culpabilizarse, por el miedo a hacer o decir algo que enfurezca al perverso y que le acarreé un castigo cualquiera, por evitar tener que soportar más silencio, más desprecio, más palabras hirientes. O también, de forma más inconsciente, porque le cuesta demasiado reconocer que su verdugo nunca la quiso, o renunciar al ideal de que ella podría salvarlo.

En el nombre del deber o en nombre del amor, esta persona ha estirado los límites de lo aceptable hasta lo inaceptable, pero sigue allí, incapaz de tomar una decisión. Al cabo del tiempo se siente tan anulada que ya no es nadie: “El muerto está vivo y todo es normal”.

Elsa Punset

miércoles, 7 de marzo de 2012

LOS AMORES PERVERSOS




"...Sólo hay que mirar alrededor para constatarlo: en cualquier ámbito, las relaciones humanas se deterioran con asombrosa rapidez. Pasamos con relativa facilidad de la idealización y de la dependencia del otro al reproche y a la decepción. A veces surgen incluso dinámicas más peligrosas. A lo largo de la vida mantenemos relaciones estimulantes que nos incitan a dar lo mejor de nosotros mismos, pero también mantenemos relaciones que nos desgastan y que pueden terminar por dañarnos gravemente.

Es fácil y seguro manipular a quien te ama o a quien depende de ti: apagar la chispa de vida en el otro, romper su voluntad, quebrantar su espíritu crítico para que no te pueda juzgar…

Una vez conocí a un perverso (…) todos los perversos son, en la primera etapa de una relación, unos grandes seductores. Así atrapan a su víctima, así logran mantenerla en un intrincado proceso plagado de silencios, mentiras y dudas que la paralizan. Así pretenden llenar su propio vacío, extraer la vida que sienten que no palpita en ellos y que contemplan resentidos en otros. Al perverso no le agradan las palabras cariñosas por que busca la repulsa para confirmar lo que ya sospechaba: Que la vida es ausencia de amor y negritud. Cuando más transparente y generosa sea su víctima, cuanto mejor intente tratarlo, mayores serán la rabia y el desprecio del perverso.

Por ello hay que aprender a no tener una paciencia eterna ante los pequeños desprecios, disimulados un día por el mal humor, otro por el disgusto, un tercero asestado ya sin explicación. Si quien nos acompaña nos está dañando, ha de ser capaz de rectificar. La tolerancia no puede alargarse hasta el infinito.

Otro rasgo característico de una relación perversa es la sensación de soledad que siente la víctima. Por que si el perverso logra aplacar sus tensiones interiores con una persona, se comportará de forma normal con el resto del mundo. Sólo necesita una víctima y suele elegir entre aquellos que más saben gozar de la vida, alguien con dones musicales, literarios, alegría de vivir, sensibilidad, creatividad… Alguien que detenta algo que podría llenar su vacío existencial..."

Elsa Punset